Morir
Morir en sueños no es un final sino señal auspiciosa de renacimiento: mudar la piel vieja para empezar de nuevo. Soñar con tu propia muerte significa que un punto de inflexión vital está cerca. La muerte de alguien cercano no se lee como su asunto sino como un cambio en lo que hay entre ustedes, y la aparición de quien ya partió se tomaba como amparo de los antepasados o una palabra que querían dejar. Ver un cortejo fúnebre se contó largo tiempo como augurio de dinero que entra.
Morir es el sueño más temido al despertar, y sin embargo la tradición lo lee como renacimiento y no como final: el yo antiguo se aparta para que se abra un capítulo nuevo. Quién murió y con qué ánimo lo observaste deciden el significado.
Lecturas según la situación
Soñar con la propia muerte
La lectura más favorable. Tu manera actual de hacer las cosas termina y se abre un comienzo. En quien ha estado enfermo se lee como señal de recuperación. Si después sentiste calma, el cambio es bueno.
La muerte de un familiar o alguien cercano
No habla de su salud, sino de que la relación cambia de nivel. Aparece a menudo cuando los papeles están por cambiar: un hijo que se independiza, un padre que se jubila.
Que aparezca alguien ya fallecido
Se consideró desde antiguo un antepasado que viene a avisar. Un rostro luminoso que te entrega algo señala ayuda y ganancia; un rostro sombrío que te habla se leía como aviso para atender lo que vienes postergando.
Ver un funeral o un cortejo fúnebre
Cierre y ordenamiento. Un asunto que se alargaba llega a su fin, y para algunos se leía como dinero inesperado. Seguir el cortejo significa que participas tú mismo en ese cierre.
Leer la muerte como cambio y no como desgracia es la visión sostenida por la tradición. Pero si acabas de perder a alguien cercano, el sueño es parte natural del duelo: cuidar tu ánimo importa más que descifrar símbolos.